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Madrid, España

Antes y después: un piso antiguo reformado con cariño

En pleno Rastro madrileño, un ático cerrado durante varios años ha vuelto a la vida por obra y gracia de una reforma respetuosa con su pasado y, sobre todo, con su presente. 

Fran Muñoz IG: franyerga 01/02/2018
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Si preguntáramos a los madrileños (de origen o de adopción) cuál es la plaza más castiza de la capital, muchas de sus respuestas repetirían un nombre: Cascorro. En este cruce de caminos de La Latina, uno de los principales centros de El Rastro y lugar de peregrinación de los amantes de las terrazas nocturnas en verano, encontramos un ático de 85 metros cuadrados al que se ha hecho una reforma integral con muchos guiños a su pasado. Esta vivienda, con un emplazamiento tan privilegiado y una terraza de 24 metros cuadrados desde la que puede contemplarse La Almudena, el Teatro Real y la sierra madrileña, había permanecido deshabitada durante varios años por motivos de una herencia hasta que el matrimonio formado por Steve y Kika la compró y apostó por ella.

Aunque partían de una buena base, una actualización del piso era más que necesaria ya que la última importante se había llevado a cabo hace más de un siglo y hace 50 años se realizaron cambios muy superficiales. En primer lugar aislaron el tejado, el suelo de la terraza y las paredes para acabar con las infiltraciones de agua y conservar mejor la temperatura regulada con el nuevo suelo radiante. La distribución sufrió una revolución, orquestada por el diseñador David Infante, llevando la cocina y el comedor hacia la terraza y abriendo grandes huecos hacia el salón para dejar que la luz llegara hasta este espacio hasta entonces sin luz natural. Las ventanas y las puertas de madera que pudieron rescatar se restauraron, cambiando los cristales por unos más eficaces. Los suelos hidráulicos se retiraron y limpiaron bien para crear con ellos alfombras decorativas en el salón y en los baños. El resto de suelos se cubrieron con un azulejo en zigzag e estilo rústico que casa a la perfección con las vigas de madera a la vista de los techos.

De la colaboración con el carpintero Rafa Roncero, de Villarrubia de los Ojos, han nacido piezas de madera recuperada de puertas de derribo como el zócalo que recorre las paredes, la mesa y el banco del comedor, el alacena de la cocina o la mesa de la terraza que puede convertirse en tumbona. Los muebles a medida se han combinado con otros vintage o de estilo industrial encontrados en Decodelia, Modernario, casa soria, Caña y barro, Mandalay o la vecina tienda Singular Market. Aunque si hay una pieza que los propietarios destacan es la vidriera realizada por el artesano afincado en Edimburgo David Mola, que deja que la luz de la habitación llegue al salón manteniendo la privacidad entre ambos espacios. "Es un homenaje a la zona donde se encuentra situada la casa, en la que tradicionalmente se ha vendido ropa, y a la antigua dueña del piso, de profesión bordadora. Sus colores y su patrón representan la urdimbre de una tela", explica Steve y añade "quizás también me recuerde a un tartán, siendo yo escocés, me mola".

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