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Madrid, España

Un piso de 53m² sin tabiques

A primera vista, este piso parece muy amplio. Sin embargo, sólo mide 53 m². ¿La explicación? Una distribución diáfana que divide la casa en dos zonas con ambientes compartidos y ventanales extra large.

Mi Casa 09/02/2018
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Un piso de 53 m² puede ser grande. Esa fue la premisa con la que trabajó Paloma Martínez Gil, del Estudio de Arquitectura Argensolacuatro, cuando se encargó de la reforma de esta vivienda madrileña. La casa, en origen, tenía un salón reducido, dos dormitorios —uno de ellos pequeño—, un cuarto de baño y una cocina independiente. Sobre la base de un espacio real limitado, Paloma trabajó en dos frentes. Por un lado, una nueva distribución, con ambientes diáfanos que dieran sensación de amplitud; y por otro, la creación de ventanales que prolongaran la perspectiva hacia el exterior, y que facilitaran la entrada de luz. Con el nuevo proyecto, el piso quedó dividido en una zona de día y otra de noche. Se trata de dos áreas casi simétricas que se reparten la superficie del piso en torno a un eje central. La primera consiste en un gran espacio compartido por el salón, el comedor y la cocina, sin tabiques que independicen cada uno de los ambientes. Para conseguirlo fue necesario suprimir los muros que, en la distribución original, separaban el salón de la cocina y de un dormitorio contiguo. Sólo un pilar, situado en el centro del salón actual y que no se pudo eliminar por motivos arquitectónicos, recuerda la antigua planificación del espacio, con distintos compartimentos angostos.

La zona de noche comienza a continuación de un gran panel corredero, que la separa de la de día. La idea era crear un dormitorio con cuarto de baño y vestidor incorporado en el espacio que antes ocupaba parte de la cocina, el dormitorio y el baño original. De nuevo, la supresión de tabiques era clave. Aunque para lograr la nueva distribución fue necesario realizar otros cambios; por ejemplo, al fondo del vestidor se reservó una pequeña zona para instalar los elementos necesarios que no encajaban en la cocina abierta al salón; la caldera, la lavadora y la plancha, que se ocultan tras un armario. La búsqueda de la luminosidad fue la otra línea de trabajo del Estudio de Arquitectura Argensolacuatro. La ampliación de los ventanales, unida a la nueva distribución diáfana, facilitó la circulación de la luz natural por todo el piso. A ello contribuyen las paredes acristaladas que independizan el cuarto de baño.

El mobiliario, con piezas lacadas en color blanco y tapicerías claras, se convierte en el mejor cómplice a la hora de reflejar la luz, y aporta dosis de alegría a una casa de pequeño tamaño que es grandiosa en soluciones decorativas ingeniosas.



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